lunes, 20 de junio de 2016

El hombre moderno y su mundo de fantasía - Erik Raymond

Cada época trae retos particulares para el cristianismo. Entre estos tenemos el hecho de que vivir por fe significa que ponemos las cuestiones fundamentales de nuestra vida y existencia en manos de alguien a quien no podemos ver. En un mundo lleno de experiencias sensoriales, la fe en Dios es un desafío. Pero esto no es nada nuevo, por supuesto. En el primer siglo, el apóstol Pedro le recordaba a su iglesia que a Jesucristo,

“a quien sin haber visto, ustedes lo aman, y a quien ahora no ven, pero creen en Él, y se regocijan grandemente con gozo inefable y lleno de gloria, obteniendo, como resultado de su fe, la salvación de sus almas” (1 Pedro 1:8-9).

             No es que la ausencia de algo visible haga que el cristianismo sea insostenible, ni eso hace que sea diferente de la mayoría de las experiencias en la actualidad. En lugar de tener nuestro gozo fundamentado sobre una base empírica, obtenemos nuestro regocijo mediante la comunión con el Dios invisible, a través del portal de la fe.
            En los últimos años me he dado cuenta de un aspecto, presente más en los hombres, donde se ve obstaculizada la fe. Estoy hablando de nuestra fijación cultural con la fantasía. Muchos hombres de hoy están envueltos en un mundo de fantasía, y por tanto, les resulta cada vez más difícil vivir por fe en el Dios que es invisible.
            En cada uno de los ejemplos que siguen a continuación, vemos hombres entregándose a lo que pueden ver, pero que no es real. Sin embargo, en el cristianismo nos entregamos a algo que no podemos ver, pero en realidad es real. (En los siguientes ejemplos, quiero dejar claro que creo que la primera situación es claramente pecaminosa, mientras las otras no son propiamente pecado).

Pornografía

Durante los últimos 24 años el uso de la pornografía se ha disparado. Algunos catalogan esta situación como una epidemia. Los jóvenes están siendo criados con la pornografía, y su adicción continúa a lo largo de sus años en la universidad, y también durante sus treintas y cuarentas. Como pastor, no pasa ni una semana sin que me toque escuchar acerca de la lucha de alguien en esta área de su vida.
            Pensemos por un momento en lo que está sucediendo aquí. La pornografía es un intento de disfrutar de las bendiciones de las relaciones sexuales fuera de la relación del matrimonio. Sin embargo, esta no es toda la historia. Existe también el hecho de que el medio para el consumo no es real, sino que es un conjunto de imágenes. Todo es una fantasía: las mujeres, las experiencias, y cualesquiera sean los placeres que se obtienen de ella. Es toda una fantasía. Muchos hombres están tan envueltos en esta fantasía sexual que no es de extrañar que se desvíen en el ejercicio de una fe que es real pero invisible.

Deportes de fantasía

            Los avances tecnológicos han hecho que los deportes de fantasía sean cada vez más accesibles. Para aquellos que no están familiarizados con este término, los deportes de fantasía son un tipo de juego en línea donde los participantes arman equipos virtuales de jugadores reales de algún deporte profesional. Sus equipos compiten entre sí, de acuerdo al desempeño estadístico de sus respectivos jugadores en sus plantillas. Cada participante administra su equipo como si él fuera el propietario o gerente general. En estas ligas, los participantes realizarán un seguimiento de las estadísticas durante el año, y premiarán un ganador al final.
            Obviamente la práctica de deportes de fantasía no es un pecado en sí mismo, y ese no es mi enfoque al respecto. Sin embargo, forma parte de la obsesión generalizada de nuestra cultura con un mundo de fantasía. Y es esto lo que conduce de vuelta hacia mi punto principal: esta fijación en lo visible pero irreal, que hace más difícil el ejercicio de una fe en lo invisible pero real.

Videojuegos

            Al igual que con los deportes de fantasía, los videojuegos no son malos por sí mismos. Sin embargo, son una distracción de la realidad. Casi el 50 por ciento de los estadounidenses juega al menos 3 horas de videojuegos por semana. Es interesante que la edad promedio del jugador es alrededor de 35 años de edad.
            Entiendo que para muchos, los juegos son divertidos; y son una especie de pasatiempo. También sé que para muchos otros el pasatiempo se torna un poco obsesivo y dominante. Mucha gente, especialmente los hombres, se ven envueltos en la práctica de jugar videojuegos durante horas y horas cada día. He aconsejado a muchos hombres que pasaban sus mejores horas del día intentando conquistar mundos de fantasía, mientras que sus familias reales y sus almas reales estaban siendo desatendidas.

Viviendo en un mundo de fantasía

            Cuando consideras estas tres situaciones en conjunto, resalta un tema en común: vivir en un mundo de fantasía. Pastores y líderes de iglesia intentan animar a los hombres a servir en la iglesia local, a estudiar la Palabra de Dios, a evangelizar a sus vecinos, y a dar un paso hacia adelante y liderar en la iglesia. Sin embargo, muchas veces, al acercarnos al núcleo de sus vidas, nos encontramos a estos hombres siendo reacios y con un cristianismo estancado, pero creciendo y floreciendo en ese mundo de fantasía.
           
            ¿Nos resulta extraño entender por qué hay una disminución en la expresión de la masculinidad bíblica dentro de la iglesia?
            Es una gran tristeza ver cómo muchos hombres están demasiado ocupados conquistando territorios falsos, mirando a mujeres falsas, y ganando campeonatos falsos, como para seguir el camino del negarnos a nosotros mismos, llevar la cruz de Cristo, y servir a otros.
            Los pastores deben ser diligentes, tratando de predicar y enseñar la Palabra de Dios a personas que viven en este mundo, pero con sus mentes y corazones en un lugar ficticio. Ellos deben trabajar con ahínco para presentar a Cristo y su incomparable gloria. La Biblia que condena también da convicción y nos transforma. Pasamos de menospreciar la gloria de Dios a difundirla y publicarla. Y Cristo pasa de ser un héroe de ficción a ser nuestro Salvador vivo.

            Tal vez usted es uno de los que se sumergen en un mundo de fantasía. Si estas cosas están desplazando o impidiendo su fe, es el momento de evaluar y hacer algunos ajustes. Tal vez tengas ciertas complacencias pecaminosas (o como en el caso de la pornografía, prácticas pecaminosas) que te impiden crecer en Cristo. Tu primer paso debe ser la oración, la confesión y el arrepentimiento. Luego, avanzar en la rendición de cuentas a otros, y el servicio en la iglesia local. Te puedo asegurar que el ver la obra del evangelio real en la vida de la gente real, traerá a tu alma un gozo duradero que no puede ser medido. Cristo es demasiado precioso como para estar en segundo lugar. Si creemos en esto, entonces debemos vivir de acuerdo con esto.










Erik Raymond. Pastor de la Iglesia Bíblica de Emaús en Omaha, Ne. Publicada originalmente en The Gospel Coalition. 



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